Los padres sentimos un vacío cada vez que llega la hora de separarnos de nuestros retoños, ese nudo en el estómago es una mezcla a partes iguales de preocupación, y de un sentimiento de culpa galopante.

Sea cual sea el motivo de la separación no podemos sentirnos así, y vivir atormentados ya que, con todo y con eso, sólo pretendemos lo mejor para ellos y de eso, no hay duda.

El la mayor parte de las ocasiones, el motivo de tener que dejar a los peques con una persona ajena a la familia, será por cuestiones de trabajo: una reunión, congreso o una jornada que se alarga inesperadamente.

Seguramente, tú eres el/la primer@ que desearías estar en casa con ellos, en la hora del baño o leyendo un cuento antes de irse a dormir, pero en cambio tienes que estar trabajando ¡a estas horas! bueno, pues deja de autoflagelarte, que ya bastante tienes con lo tuyo, y no te sientas mal.

No lo hagas, ni si quiera cuando ese tiempo en el que te ausentas es por tu propio ocio, ¡también lo necesitas! Ser padre es algo maravilloso y apasionante, pero no es incompatible con muchas de las aficiones que tenías, y de las cuales disfrutabas antes de ampliar la familia.

Es importante tener muy claro con quien dejas a tus hijos

Una buena elección ayudará mucho a que ese sentimiento de culpa vaya disminuyendo hasta el punto de “asumir con normalidad” que no le estás abandonando a su suerte metidito en una cesta frente a cualquier puerta, ¡no!, estás contratando a un profesional que, durante unas horas, atenderá a tu pequeñín.

Olvida “la mano que mece la cuna” y trata de aprovechar y disfrutar ese tiempo que estáis separados, haz que el esfuerzo sentimental (y económico) que inviertes en esta salida, de la índole que sea, merezcan la pena.

Nuestras sensaciones las proyectamos como enormes altavoces invisibles a nuestros hijos. Si nosotros estamos inquietos, ellos lo percibirán, y verán esta separación como una amenaza, algo malo. En cambio, si estamos tranquilos y hablamos con ellos sobre el hecho de que una persona vendrá a casa a pasar un rato con ellos, lo tomarán como algo divertido incluso.

Pistas para saber si tu niñera es buena

Algo que ayudará, sin duda, a que te sientas mejor es hacer una buena selección de tu niñera. Hay algunas pautas que pueden servirte para identificar si has hecho una buena elección.

  • Si tu hijo se alegra de ver a la niñera y está contento cuando le anuncias que vendrá a pasar un rato con él.
  • Si notas que ha aprendido cosas nuevas mientras ha estado con ella, canciones, palabras, juegos o cuentos.
  • Si notas que ella se implica con el niño, más allá del mero hecho de evitar que se haga daño. Si se preocupa por mantener una comunicación fluida contigo, interesándose al llegar de cómo ha estado el niño durante el día, y te da feedback al terminar de cómo ha estado.
  • Es importante que no improvise todo el tiempo, lo ideal es que lleve alguna idea preparada para desarrollar en el rato que están juntos.

Si buscas a una persona responsable, preparada y que quiera aportar un valor formativo al tiempo que pasa con tus hijos no dudes en visitar nuestra web: ¡Tenemos las mejores Syters para vosotros!

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